Encandilados. Historias Caroreñas en letras vivas de Neybis

Tanto las ciudades grandes como las chicas, sin excepción, todas forman una simbiosis perfecta y en ocasiones hasta exquisita, con las personas que las habitan y hacen vida en ellas, formando un extraño vinculo mezcla de amor y odio –en ocasiones–, dependiendo mutuamente el uno del otro, generando personajes, cuentos e historias compartidas que a lo largo se convierten en ese extraño ser omnipresente de concreto que llamamos “pueblo”, mi pueblo, mi ciudad, mi casa.

Encandilados; comarca de crónicas caroreñas, son los personajes, cuentos e historias fruto de la simbiosis particular de su autor Neybis y su natal Caroca. Inmerso entre sus paginas el poeta autor nos encandila con sus cuentos, que nos narra de manera muy singular, mezcla de poemas y relatos estas sus historias, historias que le fueron dando forma a lo que es él hoy en día.

Los dientes de Raquel, esta de aniversario

Los dientes de Raquel cumple 48 años de su primera publicación, esta obra compuesta por pequeños textos, abismos en miniatura que poseen rasgos, temáticas, recursos, estructuras, características, y hasta podría decirse vida propia. En ellos su autor explora y reconstruye un universo minificcional, la brevedad extrema, con todas sus implicaciones estéticas, escriturales, ficcionales, y la presencia constante de complejas aristas temáticas propias de la minificción como lo son; el humor, la ironía, la parodia, y la fantasía. Con esta obra el Fondo editorial del sur da inicio a la biblioteca homónima del autor, y celebra las cuatro décadas de su publicación. 

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Hominem 2100. Rapsodia apocalíptica

Si vamos directo a la definición que da la RAE, del termino Hominem, literalmente podríamos decir que Hominem 2100 del amigo Jiménez Emán es el reflejo que algún espejo con destellos malévolos y retorcidos, nos muestra, y que nos asoma a un futuro apocalíptico, porvenir que hemos ido zanjando los hombres y mujeres.

Son 16 relatos narrados con el singular y exquisito estilo a que nos tiene acostumbrado Gabriel. Son relatos ciertamente apocalípticos; como un pequeño abreboca; esta el despertar de «La Muza», que narra la liturgia de «ella» antes del café matutino que antecede lo que bien podría ser un ataque militar de una que otra potencial imperial (como siempre con delirios de grandeza), a cualquier país latinoamericano. O el relato donde resucitan de sus largos necrosueños los icónicos ídolos de la cultura pop norteamericana, la sex-symbol Marilyn, y el rey del rock Elvis.

Son relatos narrados a modo de poemas, que nos atraparan, Hominem 2100 nos llevara directo a un apocalipsis rapsódico.

Fidel Castro: huracán revolucionario de América

Esta nueva edición (segunda) del libro Fidel Castro, huracán revolucionario de América, biografía del líder de la Revolución Cubana escrita por un venezolano y publicada en Venezuela, es un homenaje a aquella primera edición que salió a la luz el año 2007, es decir, que de aquel importante acontecimiento político, cultural e intelectual han transcurrido 14 años, más de una década donde la obra tomó su propio rumbo y se bifurcó por los caminos de la Patria y de América llevadas por las manos emocionadas de muchos revolucionarios que la tenían entre sus más importantes pertenencias, porque la intención de su autor, el Prof. Humberto Gómez García fue escribirla para las viejas y nuevas generaciones de socialistas, de comunistas, de bolivarianos, de chavistas, de revolucionarios del continente, que tuvieran en sus manos, en este primer tomo, un texto que compendiara la parte inicial de la vida de Fidel hasta el asalto al Cuartel Moncada y el juicio que se le siguió, pero también una parte fundamental de la Historia de Cuba, aquella que va de 1945 a 1953.

Una biografía, como la concebimos, es un texto que debe abarcar los momentos históricos en los que el biografiado ha vivido, eso es ineludible porque no se puede descontextualizar al personaje de su tiempo histórico. En este caso el período que va del ingreso del Comandante Fidel Castro a la Universidad de La Habana en 1945 a los 19 años, al golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, es decir 7 años después, y de allí al ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, o sea 16 meses del punch militar. Un tiempo histórico de 8 años y el biografiado tenía entonces tan solo 27 años de edad cuando el ataque al Cuartel del Moncada. 

En defensa de Abluciones; por Juan Calzadilla

La informalidad que debe prestársele a la lectura de Abluciones debe ser la misma con que Skarlet Boguier, la autora de este libro, responde cuando se le pregunta por qué y para quién escribe. Informalidad de un discurso que se explica no solo por la urgencia de lo que en él dice ella, sino también por lo que calla, o queda debajo o detrás de las palabras. Informalidad que no le impidió escoger, entre otros, el título que después de mucho pensarlo, decidió ponerle al libro: Abluciones. La informalidad del que teniendo ante sí muchos caminos, no se decide por ninguno sino por el que está más lejos de alcanzarlo: aquél que después de cruzar muchos recovecos conduce a la poesía.

¿Por qué abluciones?

Para explicarlo de algún modo, el vocablo Abluciones, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, significa la acción por la cual el sacerdote, el chamán y el tirano sumergen sus manos en agua para desprender de sus almas los pecados cometidos por ellos o en nombre de la humanidad, de acuerdo con una tradición bíblica convertida en ritual que se remonta a los tiempos de Poncio Pilatos, el pro cónsul romano. Skarlet Boguier no tiene la urgencia del prefecto de Judea ni el afán de lavar sus pecados porque sería como derrumbar su imaginación, en donde reside el único poder del que dispone el poeta.

Los temas

La temática en Abluciones cubre gran parte del mapa topológico de los asuntos tratados por las vanguardias poéticas e inscritos, en el caso de Skarlet, en una subjetividad subversiva, pasional, satírica y crítica de las hegemonías y valores de nuestra sociedad neo colonizada. Todo un mundo rutilante de imprecaciones, alusivo a temas cotidianos, a los sueños, a la reflexión como principio básico del nuevo pensamiento poético y a los conflictos de personalidad con lo masculino; a la exaltación del yo de la identidad femenina, y a la descripción de la brutalidad de la pobreza, a la mutación incesante de los hechos, a la dialéctica del amor y los cuerpos.

Un poco más allá nuestra poeta incursiona en la  ficción o el cuento breve, sin olvidar constantes referencias al ámbito cósmico (antiguamente reservado a la corte celestial); en todo, la voz enumerativa aparece un tanto aliñada de surrealismo, absurda y audazmente disparada en no poca medida hacia el más allá, como quería nuestro Alfredo Silva Estrada.

Y dentro de este sumario circunsterrestre, no falta en Abluciones una mirada arrojada a la biología marina, a las aguas y a la ancestralidad caribeña, que demarcan según la poeta el círculo de su terredad y lugar de origen, junto a la guacamaya y la iguana, ese animal prehistórico. Y aunque últimamente a Skarlet le ha dado por abandonar los antros de la calle y el entorno conflictivo y, con ello, la observación meditada y sensible del paisaje urbano, para remontar su verso, así no lo quiera, hasta los espacios astrales que albergan, según se dice, la materia o energía cósmica que mueve a los seres humanos, en estrecha conexión de tierra y cielo, cuestión que no invalida a la poeta para sentirse, por momentos, cómplice silenciosa y testigo de las causas que nos ocupan. Poco se gana rebatiéndola y reclamándole haberse olvidado del compromiso ético. A ello responde, al preguntársele:

[…] Pareciera que yo no abrazo ya la hierba urbana, cuando no es así. Debo decir que hasta en los poemas constelados subyace algo cotidiano. Lo que sucede alrededor no deja de alimentar mi percepción de los hechos. Hasta el más mínimo poemita se esconde y hace roncha en mí.

¿Cuál es ese poemita? ¿El de la calle o el de los insomnios sucesivos. O aquel que se esconde en las palabras y en el instante más perplejo, calla? O el poema del silencio que dejó hace tiempo de anidar en el ruido. O el que habita.

El humor y la ironía

¡Cuán importante ha sido el humor, en términos de desenfado, desparpajo e ironía (cuando no de blasfemia) para estos poetas que como Skarlet Boguier se inscriben en el capítulo de una irreverencia que no termina de calmarse y que luego de manifestarse implosivamente con los poetas de los años sesenta hace escala y pisa tierra firme en las poéticas sediciosas de Valera Mora, Caupolicán Ovalles o del Ludovico Silva del poemario Boom. De esos registros tildados de perversos se desprende el desparpajo, la procacidad, y la falta de compostura, junto a un espíritu místico que levanta vuelo probablemente a través del impulso que le comunica una herencia poética transfigurada, como la que proviene de esas grandes heroínas del verso que fueron Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán y Luz Machado, voces entre otras insospechables de vanidad y futileza, que recorrieron vastas distancias y territorios verbales de nuestra geografía:

No es necesario forzar las nubes

ellas mismas revelan sus formas

esas que dibuja cada corazón.

A pesar de todo

los ríos se abrazan

En algún punto

brillan los pozos

Erotismo y provocación

Desde los tiempos de María Calcaño y de Miyó Vestrini, ambas zulianas, pocas veces se dio el caso de una poeta para quien el desenfado y el erotismo operan juntos al momento de abordar los pocos temas que a las féminas permitía la educación burguesa, el patriarcado o las reglas de una conducta social pacata, instruida por la formalidad de la iglesia y el profesor del claustro académico, en medio de una tremenda batalla librada por la libertad de expresión, en décadas pasadas. Temas estigmatizados en las liturgias del calendario católico, y de las buenas costumbres. Traducidos a un erotismo no tanto descriptivo y vivencial como en la Calcaño, sino provocativo en contra de los que lo censuran, y por momentos desbordado o contenido y auto-represivo sádicamente hasta el suicidio como en la poesía expresionista de la Vestrini.

Ishtar

Me gustan los hombres obedientes como perros

los que se pasean por mis piernas

como tiernos gatos

los que eyaculan sin prisa

los que van y vuelven realengos

a la casa de la calle

Humedad

Pensaba en ti mientras llovía

y todo se volvió húmedo

húmeda sangre

húmedo licor del cuerpo

húmedo río entre las piernas

húmeda la lluvia mientras pensaba en ti.

Humor y procacidad

Formalmente hablando, la poesía es un género en libertad, que puede caprichosamente, cuando el bardo indiscriminadamente lo quiera, nutrirse de las especies-fuentes más disímiles de la vida marina y terrestre del conocimiento universal, tanto por la vía de la observación como por la de la experiencia y la imaginación.

Gracias a esta libertad, exenta de parámetro alguno, hoy se escribe conforme a un consenso que no procede de la tradición académica, sino del cercado del verso libre generado por los saberes de las nuevas generaciones de poetas. Ni qué decir que Skarlet se inscribe en esta estirpe de escribas naturales hasta acogerse a este nuevo confabulario que crece como rizoma en el borde hueco de la civilidad para brindarle a nuestra poeta el poder de escribir como le dé la gana, sin sujetarse a dictado externo alguno o autoridad sacra que no provenga de la militancia en la versificación sin fronteras, en prosa o versículo, entre el soliloquio y el éxtasis del aforismo.

Y en esta categoría situamos a la prosa prestada por la ficción y amoldada a lo que argumentalmente les sirve a los nuevos poetas para borrar los linderos de los géneros, así como a ir y estar de vuelta en un territorio verbal liberado de las odiosas tiranías métricas.

Somos más que sustantivos

Si te digo que se me hinchó la M, tú dirás que te duele la H. Solo para joderme Licenciado con S, aunque escuches a un niño llorar en la ventana, sabemos que el amor implica odio, cartílago de la contradicción. Romper el espejo al ver nuestro reflejo, aquello que detestamos en el otro es en el fondo lo que somos. En esta sempiterna lucha de limbos, porque al final la culebra es como uno mismo. La culebra, la culebrita espiral de la S, se devora a ella misma, pero ¿qué importa? Somos más que sustantivos, trascendemos las categorías gramaticales. Solo te digo algo: me divierte jugar con las palabras y un gato es lo que es sin que él lo sepa.

Es allí donde a mí me parece que la reflexión  filosófica acude en defensa del poeta y se apodera de ciertos espíritus libres para poner a su disposición el saber teórico o la comprensión de los procesos endógenos de la escritura a contracorriente, como así lo demuestra Skarlet Boguier, una insomne, y a ratos médium a la luz intensa del mediodía, de sus poemas escritos bajo la sombra de un semáforo. Y para quien el artilugio último de la oscuridad es la tabla de salvación de la escritura.

Aquí, pensando en la acumulación de la materia

en la reencarnación de los átomos

en la eternidad de las moléculas

Brindo por el hidrógeno y las bacterias

brindo también por los gatos negros

me pregunto por la energía del origen

la fuente primaria donde todo se atrae

Testigos de ver

cómo se juntan

los campos electromagnéticos

mueren 2 supernovas

y nacen estrellas de neutrón

Vestigios del trueno; cuando veinte años lo son todo

Muy al contrario, a lo que reza el morocho de Abasto en su canción, “Que veinte años, no es nada”. En el caso del poeta Neybis Bracho si lo son. Recientemente el poeta celebro sus primeros veinte años de carrera literaria. Veinte años, con igual cantidad de títulos publicados.

Se dicen rápido, e igualmente se escriben, sin embargo, no lo es, son veinte años de compromiso sostenido y dedicación a las letras, en especial a la poesía. Quedo atrás Glaciales, su primer poemario, y pareciera una broma, pero el nombre de aquel poemario quedo como testigo taciturno y silencioso; sus poemas quedaron esparcidos entre los misteriosos caminos que confluyen entre los dos paramos que protegen a la fría ciudad de Mérida, y la calurosa Carora. Poemas que atestiguan tempestades, como preámbulo a los Vestigios del trueno, el mas reciente poemario con el que Neybis celebra estos veinte años de triunfos.

Este vigésimo poemario es un canto al amor, y a la vida, a la esperanza, es un homenaje a la lucha sostenida del hombre y la mujer del Pueblo, los de a pie. Vestigios del trueno cuenta con la presentación del laureado Premio Nacional de Literatura Gabriel Jiménez Emán, y la portada es ilustrada con una obra maestra del artista plástico Benito Mieses. En fin, este vigésimo poemario es una joya, todo un tesoro.

El #fondodelsur se suma a esta celebración con esta edición de lujo, con diseño de Mariano Rosas, y edición de Eiro Rojas. El poemario forma parte de Los nuevos Encontrados*, linea de desarrollo destinada a la poesía.

*Encontrados en Ella, la ciudad cronopio.